Las contraseñas filtradas pueden poner en riesgo el acceso a tu correo electrónico, redes sociales, tiendas online y otros servicios. Una brecha de seguridad, una página fraudulenta o un programa malicioso pueden hacer que tus credenciales terminen expuestas y sean utilizadas por terceros.
A continuación, analizamos cómo detectar si tu contraseña ha sido filtrada, identificar si tus cuentas han sido comprometidas y qué hábitos adoptar para proteger tus credenciales frente a accesos no autorizados.
¿Qué son las contraseñas filtradas?
Hablamos de una contraseña filtrada cuando la clave de acceso queda expuesta fuera del servicio o del entorno en el que debería permanecer protegida y un tercero podría llegar a conocerla o utilizarla.
Una de las situaciones más habituales se produce cuando una empresa o plataforma sufre un incidente de seguridad que afecta a su base de datos. Dependiendo del incidente y de cómo estuviera almacenada la información, entre los datos expuestos podrían encontrarse direcciones de correo electrónico, nombres de usuario u otra información asociada a las cuentas.
Que aparezca tu correo electrónico en una filtración no significa automáticamente que alguien conozca tu contraseña. Las brechas afectan a datos diferentes y conviene comprobar qué información quedó expuesta en cada caso. Servicios especializados como Have I Been Pwned muestran precisamente los tipos de datos afectados por las incidencias que tienen registradas.
Las contraseñas robadas tampoco proceden únicamente de ataques contra grandes plataformas. Un ciberdelincuente puede intentar conseguirlas mediante una página falsa que imita a un servicio conocido, mensajes fraudulentos o malware preparado para capturar información del dispositivo.
¿Cómo saber si mis contraseñas están filtradas?
Una filtración no siempre resulta evidente. En ocasiones, el propio servicio afectado informa a sus usuarios y les recomienda cambiar las credenciales. En otras, podemos descubrirlo mediante herramientas de comprobación o porque detectamos alguna actividad que no reconocemos.
Si tienes dudas sobre una cuenta, conviene revisar si tus datos aparecen en los avisos de seguridad y la actividad reciente del servicio.
Comprueba si tus datos han aparecido en una filtración
Como ya hemos visto, Have I Been Pwned permite comprobar si una dirección de correo electrónico aparece asociada a incidentes de seguridad registrados. Además de indicar si tus datos han estado expuestos, muestra qué tipo de información se vio afectada en cada caso.
La propia plataforma dispone de Pwned Passwords, una herramienta para comprobar si una determinada contraseña ha aparecido previamente en conjuntos de datos procedentes de incidentes conocidos. Si una clave figura entre ellas, la recomendación es no seguir utilizándola.
Algunos gestores de contraseñas y navegadores incorporan igualmente funciones para avisarte cuando detectan credenciales comprometidas. Estos avisos son útiles para localizar claves que necesitan ser sustituidas sin tener que revisar manualmente cada una de tus cuentas.
Eso sí, que una contraseña no figure en una base de datos de filtraciones conocidas no garantiza que sea segura. Puede ser demasiado sencilla, estar reutilizada en varios servicios o haber sido obtenida mediante un ataque que todavía no se haya identificado.
Señales de que una contraseña puede estar comprometida
Aunque no hayas recibido ninguna comunicación, determinados comportamientos en tus cuentas deberían hacerte prestar atención.
Por ejemplo, recibir un aviso de inicio de sesión desde un dispositivo o una ubicación que no reconoces, encontrar cambios en los datos de recuperación, ver mensajes enviados que tú no has escrito o descubrir compras y operaciones que no has realizado son motivos para revisar la seguridad de la cuenta.
También debes prestar atención a los códigos de verificación o solicitudes para restablecer una contraseña que no hayas pedido. No significan necesariamente que alguien tenga tu clave, pero pueden indicar que un tercero está intentando acceder a tu cuenta.
Ante cualquiera de estas situaciones, es preferible entrar directamente en la aplicación o escribir tú mismo la dirección oficial del servicio en el navegador. Evita utilizar enlaces incluidos en mensajes inesperados, especialmente cuando te piden introducir credenciales o datos personales.
Qué hacer si descubres que una contraseña se ha filtrado
Si confirmas que una de tus contraseñas está comprometida, lo prioritario es dejar de utilizarla cuanto antes. INCIBE recomienda cambiar las claves afectadas y revisar la actividad de las cuentas para detectar accesos o movimientos que no reconozcas.
Puedes seguir estos pasos:
- Cambia inmediatamente la contraseña afectada por una nueva que no hayas utilizado anteriormente.
- Si la misma clave o una muy parecida aparece en otras cuentas, modifícala también en todas ellas. Así evitas que alguien pruebe las credenciales filtradas en diferentes servicios.
- Cierra las sesiones abiertas en otros dispositivos cuando la plataforma ofrezca esta opción y revisa los equipos que tienen acceso a tu cuenta.
- Comprueba que el correo electrónico, el teléfono de recuperación y otros datos de seguridad siguen siendo los tuyos.
- Activa la autenticación en dos pasos siempre que esté disponible. De esta manera, conocer la contraseña no será suficiente por sí solo para completar el acceso.
- Revisa la actividad reciente. Si encuentras compras, transferencias, mensajes u otras acciones que no reconoces, ponte en contacto con el servicio correspondiente y, cuando haya información bancaria afectada, con tu entidad.
Si sospechas que la contraseña se obtuvo después de introducirla en una página fraudulenta, conviene extremar la precaución ante nuevos mensajes o llamadas. Los datos obtenidos en un primer engaño pueden utilizarse para intentar conseguir más información, por lo que es recomendable conocer algunas pautas básicas para evitar caer en estafas para obtener tus datos personales y reconocer a tiempo las señales de alerta.
¿Cómo evitar que tus contraseñas sean robadas?
No siempre es posible evitar una filtración, sobre todo si el problema está en un servicio externo, pero sí puedes reducir el riesgo y limitar sus consecuencias.
La primera medida es utilizar una contraseña diferente para cada cuenta. Si reutilizas la misma clave y una de ellas queda expuesta, un atacante podría probarla en otros servicios. Para gestionar varias credenciales sin tener que memorizarlas todas, puedes recurrir a un gestor de contraseñas.
También conviene evitar claves basadas en datos fáciles de relacionar contigo, como tu nombre o fecha de nacimiento, y activar la autenticación en dos pasos siempre que esté disponible. Así, aunque alguien consiga tu contraseña, necesitará una segunda verificación para acceder.
Además, revisa siempre dónde introduces tus credenciales. Si recibes un enlace por correo electrónico, SMS o mensajería y tienes dudas, entra directamente desde la app oficial o escribe la dirección del servicio en el navegador. Mantener el sistema operativo, el navegador y las aplicaciones actualizados ayuda a corregir vulnerabilidades conocidas.
Por último, presta atención a los avisos de seguridad. Un inicio de sesión que no reconoces, un cambio de contraseña que no has solicitado o una alerta sobre una brecha son señales que conviene revisar cuanto antes.