Entrar en el correo electrónico, consultar una cuenta bancaria o acceder a nuestras aplicaciones favoritas son gestos que repetimos a diario. Y, en muchos casos, todos tienen algo en común: necesitamos introducir una contraseña para identificarnos. Sin embargo, existe una alternativa que hace este proceso más sencillo y seguro.
Hablamos de las passkeys o claves de acceso, un sistema que nos ayuda a iniciar sesión sin tener que recordar ni escribir contraseñas. Pero ¿qué hay detrás de esta tecnología? Te contamos cómo funciona, cuáles son sus ventajas y qué debes hacer para empezar a utilizarla.
¿Qué son las passkeys?
Las passkeys son credenciales digitales que permiten acceder a cuentas, aplicaciones y páginas web sin introducir una contraseña tradicional. Se basan en un sistema de autenticación que utiliza claves criptográficas para comprobar nuestra identidad de forma segura.
Aunque su funcionamiento interno es diferente al de una contraseña, utilizarlas resulta bastante familiar. Por ejemplo, si normalmente desbloqueas tu móvil con la huella dactilar, podrás emplear ese mismo método para entrar en una aplicación compatible con esta tecnología.
La principal diferencia está en que no necesitas memorizar una combinación de letras, números y símbolos, ni escribirla cada vez que quieras acceder a tu cuenta.
Las claves de acceso se basan en los estándares de autenticación FIDO2, desarrollados para facilitar un inicio de sesión más seguro. Se pueden guardar en dispositivos como móviles y ordenadores, en gestores de credenciales compatibles o en llaves de seguridad físicas.
En función de dónde se almacenen, algunas se sincronizan de forma segura entre dispositivos. Otras permanecen vinculadas a uno concreto.
Eso sí, no todas las páginas web y aplicaciones admiten passkeys. Su disponibilidad depende de cada servicio, por lo que todavía es habitual encontrar plataformas que mantienen las contraseñas como método de acceso.
¿Cómo funcionan las claves de acceso?
El funcionamiento de las passkeys se basa en la criptografía de clave pública, un sistema que utiliza dos claves relacionadas matemáticamente para verificar la identidad del usuario.
Cuando creas una clave de acceso para una cuenta, se genera un par de claves:
- Clave privada: se almacena de forma protegida en tu dispositivo o en el gestor de credenciales que utilices. Es la que interviene para demostrar que eres quien intenta acceder.
- Clave pública: se registra en el servicio donde has creado la passkey y sirve para verificar que el inicio de sesión es legítimo.
Ambas trabajan juntas, pero cumplen funciones diferentes. La clave privada no necesita enviarse a la página web para demostrar tu identidad.
Al seleccionar el inicio de sesión con una clave de acceso, el servicio envía una solicitud de autenticación al dispositivo.
A continuación, tendrás que desbloquear la passkey mediante tu huella, reconocimiento facial o PIN. Una vez autorizada la operación, el dispositivo genera una respuesta criptográfica que la aplicación comprueba utilizando la clave pública.
Si la verificación es correcta, podrás acceder a tu cuenta sin escribir una contraseña.
Un aspecto que conviene conocer es que tus datos biométricos no se envían a la página web o aplicación. La comprobación de la huella o del rostro se realiza localmente en el dispositivo, que únicamente utiliza el resultado de esa verificación para autorizar el uso de la clave privada.
Este mecanismo funciona de forma diferente a guardar una contraseña en el navegador. Aunque ambos sistemas facilitan el acceso, las passkeys no consisten en recuperar una contraseña almacenada y escribirla automáticamente.
¿Qué ventajas tienen las passkeys frente a las contraseñas?
La comparación passkey vs password va más allá de la comodidad. La diferencia fundamental está en cómo se demuestra la identidad y en la información que se comparte durante el inicio de sesión.
Con una contraseña tradicional, el usuario introduce un secreto que el servicio debe verificar. Si alguien lo obtiene mediante engaño o filtración, podría utilizarlo para acceder a la cuenta.
Con las claves de acceso, en cambio, no se comparte una contraseña reutilizable. La autenticación se realiza mediante una comprobación criptográfica vinculada al servicio correspondiente.
Esto se traduce en varias ventajas para quienes utilizan habitualmente aplicaciones y plataformas digitales.
Más protección frente al phishing
Una de las mayores ventajas de las passkeys es su resistencia al phishing, una técnica de fraude que busca engañarnos para conseguir información confidencial, como contraseñas o datos bancarios.
Por ejemplo, podemos recibir un correo electrónico que suplanta a una empresa conocida y nos dirige a una página falsa donde nos pide iniciar sesión. Si introducimos nuestras credenciales, los ciberdelincuentes podrían hacerse con ellas.
Las passkeys están diseñadas para evitar este tipo de robo de credenciales porque la autenticación está vinculada al dominio legítimo del servicio. De esta manera, una página fraudulenta que suplante a la original no podrá utilizar su clave de acceso para autenticarse como si fuera la web auténtica.
Esto supone una protección frente a uno de los métodos más habituales para robar contraseñas, aunque no elimina todos los riesgos de fraude digital.
Por eso, sigue siendo recomendable comprobar los enlaces que recibimos, desconfiar de solicitudes inesperadas y reconocer las señales de un posible engaño.
Inicio de sesión más rápido y sencillo
Con las claves de acceso, este problema deja de formar parte del proceso habitual de identificación.
En los servicios compatibles, basta con seleccionar la passkey y confirmar el acceso mediante el método de desbloqueo de tu dispositivo.
No necesitas escribir contraseñas largas ni solicitar un código de recuperación cada vez que olvidas una clave. Esto resulta especialmente práctico en las aplicaciones que utilizas con frecuencia desde el móvil.
Otra ventaja es la posibilidad de utilizar una passkey guardada en tu teléfono para acceder a una cuenta desde un ordenador cercano.
En determinados servicios, el ordenador muestra un código QR que puedes escanear con tu móvil. Después, solo tienes que confirmar tu identidad en el teléfono para completar el acceso. Este proceso requiere dispositivos y navegadores compatibles y utiliza mecanismos de comprobación de proximidad.
Así, puedes iniciar sesión sin tener que guardar tus credenciales en un ordenador ajeno.
Menos dependencia de contraseñas tradicionales
Las contraseñas han sido durante años uno de los principales métodos para proteger nuestras cuentas. Sin embargo, gestionarlas correctamente requiere ciertos hábitos: crear combinaciones diferentes, evitar reutilizarlas y mantenerlas protegidas.
Las passkeys reducen esa dependencia porque cada clave de acceso se genera para un servicio concreto y no se utiliza como una contraseña que puedas copiar y pegar en distintas páginas.
De este modo, se evita el riesgo asociado a reutilizar una misma clave en varias cuentas. Incluso si un servicio sufre una filtración de su base de datos de credenciales, la clave pública almacenada no sirve por sí sola para iniciar sesión.
No obstante, la adopción de esta tecnología es progresiva. Algunas plataformas conservan las contraseñas como alternativa de acceso o recuperación, por lo que sigue siendo necesario protegerlas adecuadamente.
Si quieres reforzar la seguridad de las cuentas que todavía utilizan este sistema, puedes consultar nuestros consejos para evitar la filtración de contraseñas.
No obstante, las claves de acceso tampoco sustituyen todas las precauciones de seguridad. Mantener el dispositivo actualizado, proteger su desbloqueo y revisar los métodos de recuperación de nuestras cuentas sigue siendo fundamental.
¿Cómo configurar y utilizar una passkey?
Crear una clave de acceso es un proceso sencillo, aunque los pasos concretos dependen del servicio, del dispositivo y del gestor de credenciales que utilices.
Por lo general, puedes activar una passkey desde los ajustes de seguridad de una cuenta compatible. En algunos casos, la propia aplicación te ofrecerá esta opción cuando inicies sesión.
Para configurarla, sigue estos pasos:
- Accede a tu cuenta en la página web o aplicación donde quieras utilizar la clave de acceso.
- Entra en los ajustes de seguridad y busca una opción como “Claves de acceso”, “Passkeys” o “Crear clave de acceso”.
- Selecciona la opción para crearla y elige dónde guardarla, si el servicio te ofrece varias alternativas.
- Confirma tu identidad mediante la huella dactilar, el reconocimiento facial o el PIN de tu dispositivo.
- Finaliza la configuración siguiendo las indicaciones que aparecen en pantalla.
Una vez creada, podrás utilizarla en los siguientes inicios de sesión. Normalmente, sólo tendrás que seleccionar tu cuenta y autorizar el acceso desde el dispositivo.
Además, es útil saber dónde se guardan estas credenciales. En un iPhone, por ejemplo, puedes consultarlas desde la aplicación Contraseñas, mientras que en Android su gestión depende del proveedor de claves de acceso configurado, como el Gestor de contraseñas de Google.
En algunos casos, las credenciales se sincronizan entre tus dispositivos a través del gestor correspondiente. Esto facilita su uso cuando cambias de móvil o utilizas varios equipos, siempre que tengas acceso al mismo proveedor y se cumplan los requisitos de compatibilidad.
Las passkeys se pueden eliminar cuando dejas de necesitarlas, por ejemplo, si has creado una en un dispositivo que ya no utilizas.
Para hacerlo, entra en la configuración de seguridad de la cuenta correspondiente, localiza las claves de acceso registradas y selecciona la que quieras retirar. Si el servicio ofrece la opción de eliminarla, podrás desvincularla de esa cuenta. También conviene borrarla del gestor de credenciales donde esté almacenada.
Ten en cuenta que borrar una passkey del dispositivo no siempre implica eliminar su registro en el servicio, y viceversa. Por eso, es recomendable revisar ambos lugares, especialmente si has perdido un equipo o vas a dejar de utilizarlo. Antes de eliminarla, comprueba que dispones de otro método para acceder a tu cuenta.
Las claves de acceso representan una alternativa a las contraseñas tradicionales que combina comodidad y una mayor protección frente al robo de credenciales. A medida que más servicios las incorporen, podremos acceder a nuestras cuentas de forma más sencilla, sin depender tanto de las contraseñas que utilizamos cada día.